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Me llamo Numa Maurette, soy de Argentina y vivo en Barcelona. Soy la cara visible detrás de los Pompilio Ceramics, un proyecto que une la cerámica y las plantas.

Cuando vivía en Buenos Aires me di cuenta de que la mayoría de las plantas de los balcones estaban en macetas de plástico.Y pensé, por qué algo tan bonito como son las plantas tenía que estar en algo sin alma como una maceta de plástico. Entonces empecé a darle vueltas para hacer algo diferente y de mucho más valor.

Siempre me gustaron los personajes e inventarme historias con ellos. Una cara es un personaje.Ya tenía los Pompilios en mi cabeza.

Las plantas son seres vivos, pero si habitan en una maceta que tiene cara aún tienen más vida.

Pompilio Ceramics también nació del amor que siempre he sentido hacia las plantas. Me crie en un lugar rodeado de naturaleza, lo que me ayudó a tener una sensibilidad muy profunda hacia ellas.

Siempre he sentido que trabajando con las manos se crea una conexión esencial con la tierra. Esto lo aprendí de las horas pasadas en el taller con mi padre, escultor de madera. Creaba pájaros gigantes de madera, que mi madre pintaba, y los vendíamos en verano en las ferias de Córdoba, en Argentina.

Recuerdo a mi padre con las manos sucias, tallando la madera. El barro, un material tan noble, me aporta la misma sensación, y a la vez es rico y se combina de forma orgánica con mi admiración hacia las plantas.

Cuando tuve la oportunidad de crear Pompilio Ceramics, después de muchos años en los que estuve como apagado, empecé a estudiar botánica y cerámica. Y siento que ya no hay vuelta atrás. No podría hacer otra cosa.

Pero sigo en proceso de aprendizaje y sueño con tener algún día un taller luminoso con un espacio para trabajar con cerámica, madera o hierro.

Pompilio Ceramics es sinónimo de alegría, la que nace de poder hacer lo que me gusta y vivir de ello. Y me ilusiona que las macetas decorativas lleven en su ADN esa misma felicidad que siento.